Es la primera marcha de Mujeres "Contra la Guerra" en el siglo XXI. Al país y al mundo le quedó claro porqué marchamos, se sintió la fuerza colectiva de las mujeres con un objetivo en común: ¡PARAR LA GUERRA! Nos convocó el dolor de madres, hijas, esposas, amantes, tías, hermanas, el dolor por la barbarie; el hambre y el desarraigo causado por el desplazamiento; el deseo de recuperar la libre circulación, la rebeldía contra quienes quieren hacer de nosotras botín de guerra y en fin todas teníamos motivos suficientes para estar allí.
Nos juntamos: Iniciativa de Mujeres Colombianas por la Paz, la Ruta Pacífica, Red Nacional de Mujeres , la Organización Femenina Popular y la Mesa Nacional de Concertación. Organización y procesos de articulación que representan más de 600 organizaciones sociales, populares, ONGs y feministas. Cada una de nosotras puso lo que tenía, sus mejores esfuerzos, deseos, recursos, esperanzas, cansancios, deferencias y la fuerza que nos da el defender la vida.
Juntarnos no es fácil. Pasaron meses de preparación, de organización, de construir acuerdos, de reconocernos para llegar a objetivos comunes, de conseguir los recursos, de convencer a los otros y otras de su impostergable apoyo a esta marcha y lo más importante; buscar que los actores armados respetaran la movilización desde nuestra expresión autónoma. Logramos la solidaridad de organizaciones sociales, del movimiento de paz, de algunas alcaldías y gobernaciones, de los medios de comunicación, de la cooperación internacional y del movimiento de mujeres a nivel internacional.
En un hecho político sin precedentes, las mujeres allí representadas, las que marchamos y quienes sin poder estar de cuerpo presente nos acompañaron desde su casa, su vereda, su pueblo, su trabajo o su lugar de existencia. Sentimos en la Plaza de Bolívar de Bogotá, que nuestro esfuerzo valió la pena. Porque lo dijimos y nos tuvieron que escuchar: Ni un hombre, ni una mujer, ni un peso más para la guerra; NEGOCIACIÓN YA, desmilitarización de la vida civil y recuperación de la civilidad, participación directa, activa y autónoma de las mujeres en los procesos de diálogo y negociación.
Saludamos desde este boletín a las organizaciones de IMP: campesinas, afrocolombianas, indígenas, académicas, sindicalistas ONGs de mujeres, jóvenes, mujeres del teatro y la cultura y feministas, que desde nuestra diversidad, hemos logrado estar presentes en esta ACCIÓN POLÍTICA COLECTIVA, acción de unidad del movimiento de mujeres.