Voves de Mujer No. 7 - Agosto 2003
En esta edición

 

Editorial

Lunes 11 de agosto del 2003.

Convencidas de la urgencia de un Acuerdo Humanitario que libere de los cautiverios forzados a los seres queridos de miles de mujeres colombianas, desde el Ágora de Mujeres nos proponemos hacer eco de los clamores que ellas continuamente hacen al Gobierno Nacional y a los captores.

Las familiares como protagonistas solitarias noviolentas, imaginan, inventan, viajan, tramitan y realizan acciones inéditas exigiendo el derecho a la libertad. Unas desde hace 5 años y otras más recientemente, "pasan abruptamente" de los recintos privados del hogar a los escenarios públicos, con un profundo afecto y deseos de verles "libres, vivos y en paz" como único equipaje. Así lo vienen haciendo todos los miércoles, las Madres de la Candelaria en Medellín, las familias de Asfamipaz cuando exigen "no al rescate a sangre y fuego", o la madre y esposo de la excandidata presidencial Ingrid Betancourth y su compañera de fórmula, las familias de numerosas personas secuestradas que día a día, a través de la radio, envían mensajes de aliento y esperanza a sus hijos, esposos, hermanos, padres

Las tragedias y dolores cotidianos de éstas y muchas otras mujeres y familias que padecen silenciosamente la misma tragedia humanitaria, nos obligan hoy a sumar nuestras voces por un Acuerdo Humanitario, que trastocando la lógica de la guerra de vencederos y vencidos, de lugar a que todo el país gane y pueda abrir las puertas a nuevos diálogos de paz.

Para Iniciativa de Mujeres por la Paz, la Red Nacional de Mujeres y Asfamipaz, el AGORA puesta en escena el pasado 4 de Julio en Bogotá, unió las voces testimoniales de dolor de mujeres de diversos lugares del país, con las reflexiones que desde una óptica feminista, dan cuenta de la resistencia civilista femenina que reivindica y resignifica el cuidado de la vida como bien moral supremo de la sociedad.

El AGORA se convirtió así en un espacio para "pensarnos a nosotras mismas" como nos dijo Marta López, en donde nuevos sentidos de la acción humana tejen lazos de sororidad frente al horror y la vergüenza por las atrocidades testimoniadas, "restándole fuerza al dolor y muerte violentas".

Un lugar para el encuentro exorcizante, donde la coherencia entre los medios y los fines hacen parte de las nuevas metáforas políticas que nombran resistencias noviolentas y posibilitan nuevas fuerzas creativas al dolor, llenando el espíritu de las mujeres, de afectos, vinculos y razones que amplían el horizonte de las acciones hacia un acuerdo humanitario.

 
 
   
 
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