Voves de Mujer No. 2 - mayo 2002
En esta edición

La Reforma Política, una Apuesta de las Mujeres

Jueves 30 de mayo del 2002.

 

 

Para lograr una mayor participación en la política, en la toma de decisiones del país y en los procesos de paz, las organizaciones de mujeres están dispuestas a abrirse mayor espacio y jugársela en la reforma política, de cara a una constituyente de mujeres, con el propósito de construir un nuevo país más justo y equitativo para todos.

 
Organizaciones como la Iniciativa de Mujeres Colombianas por la Paz, la Confluencia Nacional de Redes de Mujeres y el Observatorio de Mujeres y Acción Política, que reúnen a mas de 100 organizaciones de mujeres, se unieron en una alianza estratégica para lograr que el Polo Democrático incluyera en su propuesta de referendo político y social el 30% de la participación de las mujeres en los primeros renglones en la conformación de listas para cargos de elección popular.

Esto implicaría que con una nueva reforma todas las listas de los partidos y los movimientos políticos deberían garantizar la participación de la mujer en uno de cada tres renglones y para las futuras elecciones las listas garantizarán paridad de hombres y mujeres.

Las mujeres consideran que una democracia real debe garantizar la inclusión de la otra mitad de su población. Por ello sostienen que si el referendo del Polo Democrático deriva en una Reforma Política, Colombia sería uno de los países con mayores avances en la equidad con las mujeres en los movimientos y partidos políticos.

Alerta, bajos resultados! Los bajos resultados de las mujeres en las elecciones tanto a la presidencia de la República, como al Congreso Nacional realizadas este año, evidencian la necesidad de una mayor participación política femenina y de una fuerza que cumpla con esta tarea.

Los resultados de las últimas elecciones presidenciales, evidenciaron una vez más que las mujeres con presencia activa en la política nacional aún no generan un respaldo mayoritario, así lo demuestran los resultados arrojados donde una de las candidatas alcanzó tan sólo 670.201 votos (Noemí Sanin) muy por debajo de su anterior votación que fue de 2.845.750 votos.

El descenso de Noemí, son vistos por los analistas políticos como la falta de claridad de su discurso, sus múltiples y seguidas críticas al Gobierno Pastrana durante su campaña y el machismo, pues la mayoría concluye que la coyuntura del país exige una mano dura y en una mujer la opinión pública no ve tal firmeza para enfrentar a la guerrilla, el desempleo, la corrupción y la pobreza. Además bajó al cuarto lugar por debajo de Luis Eduardo Garzón del Polo Democrático, que convirtió a este movimiento en la tercera fuerza.

   

En el caso de Ingrid Betancourt candidata por el partido Verde Oxígeno, la situación es particular en vista de su secuestro por parte de las FARC. Su votación fue de 53.939 votos, muy baja frente a los 300.000 votos que sacó en las elecciones pasadas cuando obtuvo una de las votaciones mayoritarias para el Congreso de la República.

Es importante destacar que en esta contienda electoral, participaron tres mujeres como fórmulas a la vicepresidencia, pero las tres pasaron desapercibidas. En las elecciones del 98 hicieron presencia dos candidatas: María Emma Mejía y Noemí Sanin. Este año las candidatas a "vices" fueron Vera Grave por el Polo Democrático, Clara Rojas, (secuestrada por las Farc) del Partido Verde Oxigeno y Francy Elena Martínez, por el Movimiento Comunal y Comunitario.

Luego de los resultados electorales lo que queda en evidencia, es que la participación de las mujeres además de ser muy baja no avanza e incluso tiende a disminuir. Aún los colombianos y colombianas no perciben a la mujer con el liderazgo político necesario para gobernar el país. La cultura política colombiana mantiene una estructura dominantemente machista y por ende excluyente de la acción política de las mujeres.

La ley de Cuotas un avance pero... En 1999 surgió la ley de cuotas que obliga a las autoridades a nombrar como mínimo el 30% de mujeres en los máximos cargos de decisión. Es por ello, que en el 2001 Colombia tiene ministras en cuatro de las 16 carteras tendencia que se mantiene_ (salud, cultura, comercio exterior y comunicaciones) y 25% de los subministerios se encuentran en manos de las mujeres, de acuerdo con datos de Fescol.

Sin embargo no todos los ministerios y entidades públicas han cumplido con la norma. Es el caso del ministerio de trabajo (25%), Agricultura (25%), y Justicia (20%) los cuales no cumplen la ley, de acuerdo con el Observatorio de Mujeres y participación Política. Es más, los ministerios de mayor relevancia en la institucionalidad del país jamás han estado en manos de mujeres, como en el caso de Hacienda, Defensa o Gobierno.

La participación de las mujeres en Cámara y Senado ha sido notoria gracias a los avances desde la Constitución de 1991. Esto permitió que las senadoras pasarán de representar el 0.9% en 1990 a 7.3% en la elección de 1991 y luego subir a hasta el 11.1% en 1998. Sin embargo la tendencia creciente presentó una caída en las elecciones de este año, donde las mujeres lograron apenas el 7% de los escaños en Cámara y Senado.

Pocas mujeres en la región La participación política de las mujeres en lo regional y local es mínima. Las elecciones a gobernadores no han sido un espacio proclive a la presencia de las mujeres. En 1994 de trece países Colombia se encontraba en el octavo lugar con solo una gobernadora (Cundinamarca) y la tendencia para los años recientes no muestra mejoría pues en las elecciones de 1998 ninguna mujer ocupó este cargo y en las elecciones del 2000 sólo una fue elegida como gobernadora de Risaralda.

Según la politóloga de la Universidad Nacional, María Emma Wills, frente a estos resultados se destacan las reformas de descentralización y democratización política- es decir la elección popular de alcaldes y gobernadores- que produjeron en materia de género distintos efectos sobre las dinámicas electorales.

En el Congreso el cambio institucional permitió mayor entrada de mujeres, pero en los nuevos espacios de elección (alcaldías y gobernaciones) no han encontrado un ambiente propicio, además estas reformas no parecen haber afectado ni a los concejos municipales ni a las asamblea departamentales, señala la experta.

La participación en estos espacios para las mujeres ha sido baja. Para 1994 de 10.874 escaños, las mujeres solo ocupaban 566, es decir el 5.2% uno de los más bajos en América Latina.

Al revisar el contexto internacional la situación es casi similar, se estima que hacia 1999 sólo en diez países los cargos de jefe de Estado o primer ministro eran desempeñados por mujeres. Y en el caso de América Latina solo Violeta Chamorro en Nicaragua ha sido elegida por sufragio universal (1990-1997) y Panamá que eligió a Mireya Moscoso a la Primera Magistratura del Estado.

También la historia señala que tres mujeres no han sido elegidas democráticamente como María Estela Martínez de Perón en Argentina, Lidia Gueiler en Bolivia, que ocupó la presidencia en un corto período, al igual que Ertha Pascal Trujillo en Haití y Rosalía Arteaga en Ecuador.

Aunque las leyes han ampliado la participación política de las mujeres en Colombia, aún queda un largo camino por recorrer especialmente en el campo local y regional , donde todavía no se apoya a las mujeres a ejercer cargos públicos ni a gobernar. Por todo ello, la tarea que le espera al género femenino no sólo en Colombia sino en América Latina es una larga lucha por la igualdad de sus derechos y transformar la situación de exclusión política para construir un país realmente democrático, participativo e incluyente desde la diferencia.