público por el modo de vestir; pérdida del derecho a circular libremente por las calles, barrios y veredas; asesinatos selectivos catalogándolas como auxiliadoras de uno u otro bando; mujeres de todas las edades violadas por los distintos actores enfrentados; desplazamientos internos y externos; toma de las viviendas por parte de actores armados para convertirlas en centro de operaciones; prohibición de recoger, velar y enterrar a sus muertos; cierre de escuelas y colegios sobrecargando el trabajo doméstico de las mujeres. Estos son algunos hechos del diario vivir de millones de nosotras en Colombia, un país en guerra. Las alternativas de negociación política del conflicto armado, atraviesan por una grave crisis. El modelo excluyente, aplicado por el gobierno y las FARC, sin participación social, con negociación en medio de la confrontación y sin un acuerdo de derechos humanos y DIH para proteger a la población hicieron que este proceso naciera agónico. El proceso con el ELN no avanza. Sin embargo desde el movimiento social de mujeres, otros movimientos sociales y el movimiento ciudadano por la paz, persistimos en la salida negociada. Vemos con terror un espectáculo de guerra que no es otra cosa que la continuación de una concepción patriarcal, que asume la guerra como partera de la historia y de la humanidad y que, infortunadamente, hoy define los destinos del mundo y el país. Hemos visto aún con mayor descaro la conformación de un para estado que reemplaza de hecho la institucionalidad, que impone normas coercitivas a los civiles y destruyen totalmente el modelo de autoridad democrático. La economía de guerra, significa mas mujeres pobres en Colombia, menores posibilidades de participación, mayor desempleo y el recorte a todos los programas sociales que han sido conquistas del movimiento social de mujeres, en la búsqueda de los derechos que hoy continuamos reclamando. Las mujeres no parimos, ni forjamos vida para la guerra. Urgimos el desarme de los cuerpos y de los espíritus. No queremos mas soluciones armadas. Requerimos respuestas civilistas a los conflictos sociales y armados. La militarización de la vida, en la ciudad y el campo solo conduce al recrudecimiento de la violencia y a la presencia de nuevos actores de la guerra. LLAMAMOS:
A mujeres y hombres que están en una opción, civilista, autónoma y democrática y por la vida en condiciones dignas, a participar organizadamente, movilizándonos desde todos los rincones del país:
- Contra la guerra
- Por la negociación política
- Por la desmilitarización de la vida civil y la recuperación de la civilidad para las colombianas y los colombianos
- Por la participación directa y autónoma de las mujeres, en la negociación y en el proceso de paz CONVOCANTES:
- Iniciativa de Mujeres Colombianas Por La Paz
- Mesa Nacional de Concertación de Mujeres
- Organización Femenina Popular
- Red Nacional de Mujeres
- Ruta Pacifica de Mujeres por la Resolución Negociada de los Conflictos |