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Movimento de Mujeres Contra la Guerra |
-ECUNTRO INTERNACIONAL DE MUJERES CONTRA LA GUERRA -Protección, reconciliación y negociación, lineas de trabajo de IMP para el 2004/2007 |
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Jueves 9 de octubre del 2003. PORQUE ETICAMENTE ES POSIBLE Y REALIZABLE UN PAIS Y UNA CASA SIN GUERRA Y SIN VIOLENCIAS |
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Convocarla a usted a amiga y amigo, para que nos acompañe al Lanzamiento del Movimiento de Mujeres Contra la Guerra, es reafirmar nuestra voluntad indeclinable para continuar siendo constructoras de historia, no de aquella de los símbolos patrios que refuerzan falsos nacionalismos o de la historia de de las guerras y de las exclusiones, sino de la historia tejida y entretejida de múltiples verdades, rostros, libertad, cotidianidad, esperanza, palabras, tribuna, deseos, justicia, autonomía y vida. |
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Hemos querido estar con Ustedes en este día, para poner a salvo en tiempos de infamia, terror y persecución, las voces que darán testimonio que aquí estuvimos, las mujeres, y que así fuimos. Para guardar para la historia la rebeldía de las mujeres, para que nuestras conciencias no sean colonizadas, suprimidas y vaciadas de pasado y presente. Para resistir ante el deseo de aniquilar todo testimonio de que en nuestras tierras ha existido algo más que el silencio, las tumbas, el desplazamiento y el miedo. Para dar testimonio de la fuerza y la sororidad entre las mujeres, como medida de protección. Para exorcizar el miedo, para que él no nos inmovilice y nos haga cómplices de una guerra que no nos pertenece. Y para decirle al país y al mundo, que a la guerra las mujeres oponemos acción política y social. |
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La fuerza de las mujeres se ha traducido en la voluntad política de diversas organizaciones y espacios de concertación que nos hemos dado a la lenta pero segura tarea de concertar, urdir y tejer acuerdos políticos que nos permitan avanzar incontenibles en un gran Movimiento de Mujeres Contra la Guerra, Nuestra voluntad y acción política se plasmó, como en otros momentos de la historia nacional, en la movilización del 25 de julio del 2002. Con la participación de más de 40.000 mujeres procedentes de las diversas geografías del país, nos tomamos las carreteras del país y las calles de Bogotá, en un festival multicolor de vida y de esperanzas y de fe en nuestra gran capacidad transformador, alzando nuestras voces de rebeldía para que dejaran testimonio que de aquí estuvimos, manifestando nuestro NO ROTUNDO A LA GUERRA, Desde nuestra autonomía de todos los actores armados; desde nuestro compartir el dolor de las mujeres desplazadas, de las que tienen familiares muertos, desaparecidos, secuestrados, asesinados, retenidos, encarcelados y en los ejércitos; desde nuestro compromiso por un país que urge por La Salida Política Negociada; desde el convencimiento de la necesidad de desmilitarizar la vida y recuperar la civilidad; nos proponemos continuar construyendo este diverso movimiento de mujeres contra la guerra.. El ejercicio de la guerra ha sido un invento de la cultura patriarcal, ahora los Estados modernos lo reafirman con la imposición de un sistema basado en el poder que otorgan las armas y en la decisión de optar por la guerra como mecanismo para solucionar los conflictos. El ejercicio de la guerra ha sido una práctica política de la patriarcal, ahora los estados modernos responden con la construcción de una sistema de "seguridad", basado en el poder que otorgan las armas y en la decisión de optar por la guerra como mecanismo para solucionar el conflicto armado y los conflictos sociales. Y, hoy después de siglos de guerras intestinas sin resultados para un mejor vivir de la humanidad, nos siguen presentando esta como la única salida, bajo el pretexto de "preservar el orden", anteponiendo el lucro individual y de la industria bélica al real construcción de la paz, privilegiando el desarrollo de megaproyectos que despojan a las comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas de sus territorios tradicionales, donde las mujeres han dejado su propia historia y parte de sus vidas. El Estado Colombiano gasta inmensos recursos en la adquisición de armas, en el mantenimiento de los ejércitos, en el pago de recompensas, en la incorporación de un millón de personas a la red de informantes, y como soldados campesinos. Mientras se señala a Colombia como el país de mayor índice de pobreza en América Latina y la crisis humanitaria da cuenta de más de dos millones de personas desplazadas de las cuales las mujeres y las niñas somos la mayoría. La relación directa entre la miseria y los gastos militares son vivenciados claramente por las mujeres, cada peso que va para la guerra es un peso que se le quita a la inversión social. Cada fusil que entra al país es un cupo escolar que se pierde, cada helicóptero que se compra son cientos de empleos productivos que se cierran, cada batallón que se conforman son servicios públicos que se privatizan y restringen su acceso; se cierran puestos de salud hospitales, comedores comunitarios; cadena esta de miseria que hoy nos tiene en la catástrofe social, económica y humanitaria. Que hacen de los derechos un bien mercantil en disputa de intereses políticos y privados. Para quienes nos proponen la guerra, la justifican: por las ganancias de la industria armamentista mundial, por la inversión de las industrias transnacionales en Colombia por el requerimiento de los Estados Unidos de declarar a los y las opsitor@s de su imperio como terroristas. Mientras que los costos de la guerra no solo los contamos en vidas humanas sino también por las marcas del sufrimiento, la rabia, el desarraigo, la soledad y el deterioro en el bienestar y la calidad de vida de nosotras y de la población. Desde una racionalidad pretendidamente civilizada la guerra además de destruir el tejido familiar y social, se territorializa en el cuerpo de las mujeres; con violaciones como su estrategia. El desarraigo de los lugares de origen, de los vínculos familiares y afectivos, las prohibiciones para relacionarse con los actores armados todo esto impuesto a las mujeres, constituyen nuevas invasiones a nuestras vidas y nuestros cuerpos. La guerra alimenta la tradicional violencia contra las mujeres. Ahora las armas salen de los campamentos y las brigadas para instalarse en los hogares Colombianos rurales y urbanos, donde las mujeres son obligadas a atender a unos y otros. Son amenazadas heridas, violadas, obligadas a prostituirse, a abortar, a relacionarse o dejar de hacerlo; para luego ser detenidas y judicializadas. Aquellos límites entre el campo y la casa, detrás de los cuales han estado los límites entre lo público y lo privado, ahora sucumben al servicio de las armas. Las mujeres del Movimiento de Mujeres Contra la Guerra queremos hacer parte del Movimiento Mundial Antimilitarista y Contrra el Desarme, que invita a reflexionar sobre las armas y su uso como única salida al conflicto, de su función cultural simbólica, de su significado para la cultura de violencia. En esa medida, proponemos renunciar a la guerra y las armas como el paso para reducir las distintas formas de violencia. Esta propuesta implica un compromiso con la democracia, con la superación de las discriminaciones y exclusiones, el reconocimiento de la diversidad y todas las formas del poder patriarcal. Desde las experiencias de resistencias de las mujeres, que se han ido configurando con formas organizativas propias y con históricos procesos organizativos hemos optado por construir el Movimiento de Mujeres Contra la Guerra para la expresión de la noviolecia activa y la acción pedagógica en aras de desactivar los artefactos de la guerra en la palabra y en los actos. Además las mujeres lideramos procesos de Reconciliación y paz que posibiliten la búsqueda de la verdad, la justicia y basados en el compromiso de construir una sociedad libre de exclusiones, injusticias, respetuosa de la naturaleza y de sus recursos Hemos entendido que la cultura de la no violencia exige un cambio en la forma de pensar, actuar, querer y vivir. Hoy al ratificar nuestro compromiso con el Movimiento de Mujeres Contra la Guerra lanzamos la campaña "Desmilitarización y recuperación de la vida civil". Campaña que contribuya a abrir un espacio para avanzar en la civilidad en Colombia. Por ello reivindicamos el ejercicio pleno de las ciudadanías, como expresión diversa da la sociedad que se constituye en garante de la civilidad más allá del Estado. Para nosotras la civilidad representa el reconocimiento de la diferencia y el ejercicio de los derechos. Recuperar la civilidad, es darnos la oportunidad de resolver el conflicto social y armado existente desde una Salida Política Negociada, es reconocer a las Organizaciones Sociales y Políticas como actoras y artífices de la democracia. Desmilitarizar es: rechazar rotundamente la guerra como forma de resolver los conflictos sociales y políticos; es oponernos a que las niñas, niños y jóvenes sean involucradas-os con los actores armados legales e ilegales, al reclutamiento forzado, al uso de las armas convencionales y no convencionales, a las fumigaciones aéreas que destruyen la biodiversidad, a la utilización del cuerpo de las mujeres como botín de guerra, a incluir en nuestra cotidianidad actitudes y costumbres militaristas. Estamos por un intercambio humanitario que permita el acercamiento y avance hacia una salida negociada a los conflictos social y armado. Desmilitarizar es: manifestarnos en contra la ley Antiterrorista y el servicio militar obligatorio para las mujeres, es rechazar que las mujeres seamos tomadas como Botín de guerra. Las invitamos y los invitamos a unirse a este movimiento a vincularnos activamente en la campaña, a realizar una acción contundente en el congreso de la republica para que los proyectos de ley mencionados no sean aprobados, a desarrollar una amplia difusión pedagógica sobre el sentido y el contenido de la campaña y a movilizarenos el 25 de noviembre a Putumayo, para expresar nuestra solidaridad con miles de mujeres que viven en medio del conflicto y también el grave flagelo de las fumigaciones en esta zona, culminaremos esta primera campaña del movimiento de Mujeres contra la Guerra, el 25 de julio de 2004, con una gran marcha nacional e internacional contra la guerra. A todas las mujeres que sientan que es necesario y perentorio parar la guerra, a las que aún no están convencidas que nuestra fuerza puede cambiar el rumbo de la historia, a las que dudan del impacto de la acción política de las mujeres y las creyentes y no creyentes de la cultura de la novilencia, a las que se encuentran organzidas y las que no lo están, las invitamos para que unamos energía, voluntades, sueños, deseos, anhelos en la Construcción de un gran Movimiento de Mujeres Contra la Guerra. Hoy somos de 300.000 mujeres contra la guerra y contigo seremos más de 1.000.000 de mujeres que diremos al UNISINO NO A LA GUERRA EN NUESTRO PAIS Y EN LA CASA.. DESMILITARIZAR ES: MANIFESTARNOS EN CONTRA DE LA LEY ANTITERRORISTA Y EL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO PARA LAS MUJERES, ES RECHAZAR QUE LAS MUJERES SEAMOS TOMADAS COMO BOTIN DE GUERRA. |
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